Otro documento del archivo parroquial dice que junto al Santo Sepulcro, había una Dolorosa pequeña que el Viernes Santo procesionaba junto al Santo Entierro. Continua el documento diciendo que el Jueves Santo a las 7 de la mañana y bajo el cántico de contrición: “Perdona a tu pueblo Señor, perdona a…….”, estas imágenes eran trasladadas a la Iglesia para su exposición al culto.Estas imágenes, excepto durante la República, estuvieron recorriendo las calles barbateñas hasta el año 1.948 en donde debido al deterioro que habían adquirido dejaron de procesionar. Este acontecimiento duró solamente un año ya que en el 1.950 se adquiere una nueva urna y un nuevo Cristo Yacente que procesionó este mismo año en el paso de Nuestro Padre Jesús de Nazareno y fue acompañado por Maria Santisima de los Dolores cotitular de esta misma Hermandad. La imagen del Cristo Yacente fue adquirida en Olot (Gerona) y está confeccionada en pasta de madera. Para el Cristo también se compró una urna de madera bellamente adornada y dos ángeles acompañantes que irían uno en los pies del Cristo y el otro en la cabecera. La compra fue realizada del importe recaudado en una función de teatro que se hizo en el “Cine Malia”, y el resto lo donó Don Aniceto Ramírez Rey. En este mismo año (1.950) se compra un paso de madera para el Cristo y cuyo valor asciende a 18.000 pesetas, el cual es pagado por suscripción popular.
Pasan los años y la Virgen de los Dolores no falta a la cita de seguir acompañando al Santo Entierro pero, la realidad era otra. Por ello en el año 1.972 y a través de un acuerdo entre Ayuntamiento y la Junta Oficial de Cofradías se decide adquirir una imagen de la Soledad para el Santo Entierro. Este cometido lo realiza el entonces Presidente de la Junta D. Pedro Muñoz Soriano, se traslada a Cádiz y allí constata con el ilustre imaginero gaditano Miguel Lainez Capote, el cual realiza una gran obra de arte repleta de una gran belleza.
Este pasaje evangélico era el colofón que cerraba la Semana Santa a través de la salida procesional la cual se realizaba el Sábado Santo y a las 8 de la tarde. Era curioso observar el recogimiento del pueblo y el respeto hacia la imagen de Cristo yacente. A esta manifestación se le llamo siempre la procesión Oficial. Este apelativo era por varios motivos: El coste de la salida corría a cargo de las arcas municipales, la asistencia a la procesión del Sr. Alcalde y la corporación municipal en pleno y las demás autoridades civiles y militares, ( Comandante de Marina, Teniente de la Guardia Civil, Patrón Mayor de la Cofradía de pescadores, Sr. Juez de Paz, Jefe local de Sanidad etc…) La anécdota dominante era que, el Sr. Alcalde obligaba a los funcionarios a asistir a la procesión, de lo contrario le desquitaba de la paga extra de Julio 30 pesetas.( En el año 1.949 un funcionario ganaba 450 pesetas al mes).


Como se dijo anteriormente,la Junta Oficial viendo que la Hermandad del Santo Entierro no marchaba lo bien que se deseaba y con un claro síntoma de dejadez y abandono que le llevaría a su desaparición decide hacerse cargo de la misma y poder salir a la calle decorosa y decentemente tal como el misterio se merecía. Así estuvo hasta el año 1.979 en el que un grupo de barbateños, la mayoría pertenecientes a la “Pachanga” deciden hacerse cargo de la Hermandad. Muchos se preguntarán y como es que esta gente se metieron en este “tinglao”. Todo tiene su explicación: Estos jóvenes barbateños, inquietos siempre, por mejorar todo lo concerniente a la historia y a la cultura de su pueblo natal, deciden crear una Cofradía cuyo titular sería “Cristo atado a la Columna”. Se hacen las gestiones oportunas ante las autoridades eclesiásticas y tras muchas reuniones deniegan el permiso para crear una nueva Hermanad ya que, según nos dijo el Párroco D. Manuel López Benítez, el Sr. Obispo había prohibido por decreto la fundación de nuevas hermandades y Cofradías en la Diócesis de Cádiz-Ceuta. Entonces, la Junta Oficial de Hermandades viendo que lo del Santo Entierro seguía igual, nos propone hacernos cargo de tal hermandad dependiendo exclusivamente de nosotros mismos. Aceptamos la proposición y en el año 1.980 se funda la Hermandad y salen en procesión, acompañando al Cristo y a la Virgen, los hermanos que ha decidido apuntarse a la Hermandad. La Junta aprueba que los hombres irían todos ellos de traje y corbatas y portando los faroles que la hermandad de Nuestra Sra. del Carmen presto para tal ocasión. La Hermandad comienza a organizarse y la nueva Junta de Gobierno inicia su andadura. La Hermandad va tomando cuerpo como tal y la seriedad y el respeto va adquiriendo forma de tal manera que son muchas las personas, tanto mujeres como hombres, las que desean pertenecer a la Hermandad. Hay que resaltar que por primera vez, esta hermandad sale a la calle con penitentes y formando cortejo procesional en el año 1.988 siendo su indumentaria: Túnica y capirote negro, fajín y guantes de color blanco, zapatos y calcetines negros. En el centro del capirote lleva bordada la insignia de la Hermandad, mas tarde se le incorporaría una medalla con cordón blanco y negro.


En el año 1.998 la Junta de Gobierno viendo que todas las imágenes que habían en San Paulino estaban expuestas al culto menos esta, ante el Párroco, D. Oscar González Esparragosa se realizan las gestiones oportunas para poder ubicar los Titulares dentro de la Iglesia ya que hasta la fecha, una vez acabada la procesión, había que guardarlas con el sucesivo deterioro que esto sufría. Las reuniones e intercambios de pareceres no dan su fruto, no obstante, nos propone una posible solución que era trasladar las imágenes a la Parroquia de San Jose, siempre con el beneplácito de la autoridad eclesiástica competente, es decir, el Párroco de San José y el Consejo Diocesano de HH y CC. Las partes están de acuerdo y la Junta decide construir una pequeña capilla con entrada por la Iglesia y en donde se le daría culto a los Titulares de la Hermandad. Los años van transcurriendo y las Juntas de Gobiernos se van renovando infundiendo a la Hermandad nuevas ideas tanto en los Cultos internos como en los externos La Hermandad adquiere esplendor y madurez colocando a sus Titulares donde se merecen estar.
Tal como se ha dicho mas arriba el Cristo Yacente estaba hecho en pasta madera, material que no tiene una larga vida, no obstante, debido al cuido que las tres últimas Juntas de Gobierno le dedicaron pudo estar decoroso durante 59 años. La Urna al estar embellecida por adornos realizados en escayola tampoco daba mucha seguridad a su estado de supervivencia, entonces la Nueva Junta de Gobierno busca por todos los medios poder adquirir un Cristo Yacente que fuese de talla y de tamaño natural ya que el anterior era bastante pequeño. En primer lugar se buscan escultores y presupuestos y lo principal, quien o quienes pueden sufragar el coste ya que los recursos con que cuenta la Hermandad no son suficientes.
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Al parecer los ruegos a Maria Santísima de la Soledad no cayeron en saco roto y en el año 2006 apareció un bienhechor barbateño que se comprometió a dar un donativo a la Hermandad por el valor de la obra. El Cristo fue encargado al ilustre y famoso escultor gaditano Luis Enrique González Rey. Este Cristo esta hecho de madera de cedro policromada y es de tamaño natural. Toda la encarnadura está patinada convenientemente con cera y pigmentos a fin de resaltar los claros-oscuros de la talla. La imagen es bendecida por el Párroco de San Jose el día 28 de febrero del año 2008 y su primera salida procesional la realiza en la Semana Santa del mismo año . La Junta restaura a la Soledad en 2009 por Luis Enrique González Rey, resaltando aún más su belleza y dolor.